El otro día, por razones que no vienen al caso, me tocó esperar un rato en un hospital. Y me entretuve leyendo un corcho de esos en los que la gente anuncia un piso ofertón o clases de francés. Entre estas joyitas, encontré una carta que una enfermera escribe a la Ministra Trinidad Jiménez. Le mete una caña brutal. Y cierra…
“Señora ministra, aquí una es una cínica por naturaleza. Demasiada gente se lleva tajada en este asunto. No sólo los fabricantes de las vacunas y los antivirus sino los que hacen las mascarillas, los de la vitamina C, los del bífidus activo, los fabricantes de ventiladores artificiales y pulsioxímetros, los de los pañuelos desechables, los productos de desinfección de manos, hasta los presos con enfermedades incurables que quieren aprovechar para marcharse a casa. Sin embargo, no me negará tampoco que la pantalla de humo les ha venido al pelo a su gobierno ahora que la crisis sigue su marcha, el desempleo tiene niveles históricos, nos suben los impuestos, sube el IRPF y baja el PIB. Una casualidad, supongo.Señora ministra, una cosilla más. Si tengo que ver muchas más fotos suyas a media página con mirada astuta, trajes sexis y poses de modelo… ¡me va a dar algo!”
La carta completa, la he encontrado “aqui“.
Sin entrar a valorar esta carta, porque no tengo los conocimientos precisos, me topé hace unos días con la campaña de “Vamos a vacunarnos las personas de riesgo”: servicios públicos, yayos, enfermeros y embarazadas. Pero me llamó la atención y empecé a descubrir todos esos “mensajes ocultos” que hay dentro de una pieza creativa!
(1) Si formas parte de un un grupo prioritario… Dice el titular. Vamos, que no puedo vivir sin tí, y te quiero. Y un subtitular que dice, “recuerda que la prevención…”
(2) Los protas. 50% Hombres y mujeres. De los cuales, ella es la embarazada (aquí por fueza, claro), el polícia es mujer (moderno moderno), el yayo acaba de cunplir los 64’5 (jovenzuelisimo) y el médico parece sacado de Urgencias. Guapete, pero con canas interesantón y entradas pronunciadas (de tanto estudiar): un cirujano en los que se puede -y debe uno- confiar.
(3) El mundo de los zapatos. Se dice que “por los zapatos les conoceréis”. Es un complemento que da muchos mensajes del portador de los mismos. Y observando la fotografía, vemos al abuelo que lleva una especie de bambas cuasi Converse y el doctor unas Crocs, que son lo más de lo más.
¿Cual es el resultado-mensaje final? Nosotros, los miembros que somos de verdad modernos, mujeres dedicadas a la seguridad nacional, tercera edad jóven y dinámica, y servicios públicos plurales y modernos, nos vacunamos. Y si no te vacunas, o no eres jóven o no eres plural, o no eres moderno.
Me encanta.





